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Nada de carbón, nada de petróleo y nada de nuclear. El sistema eléctrico español podría prescindir en 50 años de los sistemas de generación 'sucia' si se utilizaran a fondo las fuentes renovables. Es lo que sostiene Greenpeace en un exhaustivo informe, aún en elaboración, cuyas conclusiones ha adelantado apenas unos días antes de que el Gobierno apruebe la revisión del Plan de Fomento de las Energías Renovables. En oposición directa, la patronal de las eléctricas prepara una relanzamiento de la energía nuclear, mientras minusvalora a corto y medio plazo las posibilidades de las renovables para sustituir a los combustibles fósiles y las nucleares. La tibiez del consenso define la revisión del nuevo plan de fomento de las renovables, que el Gobierno español aprobará en unos días. Prevé aumentar la contribución de las renovables al sistema eléctrico, agobiado por un excesivo gasto energético; sostener el incremento de la factura en la importación de combustibles fósiles; y cumplir con la reducción de CO2 tras firmar el Tratado de Kyoto. No será suficiente.
La organización ciudadana Greenpeace se ha apresurado a adelantar detalles de un nuevo informe sobre las potencialidades de las energías renovables en España, encargado al Instituto de Investigaciones Tecnológicas. Sus conclusiones provisionales distan mucho del documento gubernamental, que se posiciona en la línea de las compañías eléctricas, más interesadas en mantener la coyuntura de generación actual: nucleares y ciclo combinado apuntalado con la buena imagen de las energías 'verdes'.
Greenpeace asegura que las renovables, especialmente la solar en sus diversas formas y la eólica, podrían abastecer con creces de aquí al 2050 toda la energía eléctrica que consume el país. Por eso, tacha de "insuficiente" el nuevo plan de fomento, que a su juicio no bastará para reducir significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero. Pero estas dedicidas propuestas no tienen apenas posibilidades de tomarse en serio, salvo en las declaraciones de buenas intenciones, en un mercado muy definido por las cuentas de resultados monetarios de las grandes compañías eléctricas.
Todo esto en el mismo día en el que el titular de Industria, José Montilla, se hacía la foto junto al presidente de Telefónica, Cesar Alierta, y el presidente de Iberdrola y la patronal eléctrica, Íñigo Oriol, ante un panel fotovoltaico durante la presentación, y firma de acuerdo, de la espectacular central solar sobre cubierta de la multinacional española; y un día después de que la patronal de las eléctricas enfatizara su intención de prolongar el uso de las nucleares y declarara que las renovables aún están en pañales.
"Sin la energía nuclear, en el año 2030 habrá problemas", sostuvo ayer en un curso de verano Mariano Cabellos, director adjunto de la asociación de la patronal eléctrica, Unesa. Cabellos afirmó que la sociedad española no renunciará a la "calidad de vida" asociada al incremento del gasto energético, restando solidez y eficacia al recién aprobado plan de choque de ahorro y eficiencia energética. Las eléctricas estudian junto al Ciemat, un centro de investigación energético gubernamental, la prolongación en 20 años más del funcionamiento de las actuales centrales nucleares.
Todo apunta a que el sistema eléctrico español, cabalgando sobre altos niveles de demanda, continuará, pese a los aparentes esfuerzos gubernamentales, combinando 'sine die', y con la misma proporción vista hasta ahora, la generación 'sucia', la de las nucleares y las centrales que se abastecen con combustibles fósiles; y la 'limpia', la que producen las renovables. Las primeras, hasta que el equilibrio ecológico se quiebre definitivamente y los recursos se agoten, aguantando la mayor parte del gasto eléctrico; las segundas, vistiendo de limpio a la industria eléctrica y la Administración; eso, las eternas segundonas.
Para ampliar:
::Greenpeace
::Unesa
::Secretaría de la Energía
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